Aretha Franklin: La iglesia, el sexo y la gracia admirable

Barcelona, 22 de agosto de 2018. La reina del soul ha muerto y adquiere especial relevancia la siguiente pregunta: ¿qué será de ella ahora?, ¿qué será de ella más allá del triste o feliz recuerdo que podamos conservar de ella y más allá también de las grabaciones inéditas que irán saliendo al mercado para aprovechar la noticia. Muchos blanquitos europeos como yo difícilmente podemos entender el interés que podía tener en cantar música religiosa una mujer tan liberal y reconocida como Aretha Franklin. Para la mayor parte de nosotros la religión es como la hemorroides, algo que obviamente está siempre ahí - pero de lo que no se puede hablar con cualquiera. Aretha Franklin no tenía ese problema y grabó en directo tres discos de gospel a lo largo de su vida: "Songs Of Faith" (1956), "Amazing Grace" (1972) y "One Lord, One Faith, One Baptism" (1987).

Tres actuaciones de gospel es mucho más de lo que ha hecho la mayoría por sus propios dioses, pero es apenas nada comparado con las iniciativas de otros músicos de su época, hombres conflictivos como Billy Preston, James Brown o incluso Elvis Presley - que dió voz a las cerca de 90 canciones religiosas publicadas en el 2000 por RCA Recording bajo el nombre de “Peace in the Valley”. Sabemos que estos músicos criados en las iglesias evangélicas no alzaban sus voces ante el trono de aquel señor del inframundo y juez de los muertos llamado Osiris. Osisris ahora contemplaría a Anubis pesando con su cabeza de chacal las obras de ellos, mientras aguarda a los resultados el monstruoso Ammyt. En ese caso el peso de los discos debería ayudar pero ¡estos músicos lo hacían confiados en el trono de gracia del señor Jesucristo! ¿no?

La religión y la esclavitud de África

El deseo de la industria de hacer crecer sus beneficios no es un invento de la modernidad. Por ejemplo en 1790, poco después de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de América, este joven país tenía ya 697.681 esclavos entrenados para apoyar su fuerza de trabajo: lo que conformaba en realidad ¡el 19% de la población total! 305.326 de estas personas habían sido enviadas desde África segmentadas en cuatro principales categorías de productos: hombres, mujeres, niños y niñas. Sólo ver ahora los registros manuscritos con la descripción de sus precios ya quita el aliento. Ojo, menos del 4% de los esclavos africanos fueron enviados a los Estados Unidos de América. Para el 96% restante colaboraron con Inglaterra el resto países poderosos de la época como Portugal o España. Todos países de tradición cristiana.

Si retrocedemos al Siglo VIII descubriremos que las rutas de comercio transahariano ya habían servido mucho antes a los países musulmanes del norte de África para vender principalmente en Europa hasta 9.000.000 de personas. Las masacres y expolios en estos pueblos de África se remontan en realidad hasta la prehistoria. Mode Baldeh, mi querido amigo de The Gambia, me aseguraba cuando visité hace poco su país, que el comercio de los europeos no fue nada si se tuviese que comparar con el comercio de los pueblos del norte de África. Abusos que continúan a día de hoy, ahora claro en forma de bloqueos de productos de alimentación básica y de estrategias comerciales desgraciadamente legales para nuestros propios sistemas de justicia modernos.

Roger Taylor, profesor de filosofía de la Universidad de Sussex, escribió en su libro "El arte, enemigo del pueblo", que esta población africana llevada a la fuerza al norte de América adoptó la religión cristiana como una forma de pasar desapercibidos por sus amos. Asegura que en sus vidas privadas seguían manteniendo una forma de vida más honesta con sus verdaderas creencias. El autor trata con ello de explicar la paradoja de la convivencia de dos músicas tan enfrentadas como el gospel o el blues - pero su explicación parece demasiado simplista.

Hay registros escritos de los misioneros anglicanos, que eran incapaces de enseñar a los esclavos a que abandonaran los amuletos, la poligamia o el “ring shout” - que ellos llamaban el “baile idólatra”. El islam que reinaba en África no había podido arrancar totalmente el shamanismo heredado del culto a deidades fenicias como Tanit o Ba’al - que requería de sus adoradores sacrificios de animales o incluso personas. No es un disparate por eso que muchos esclavos encontrarán más atractivo en Cristo, este nuevo Dios que era capaz de sufrir, liberar y hacerlo además gratuitamente sin importar ni uno solo de tus muchos errores o pecados. De hecho fuentes de la época hablan de blancos que evitaban el bautismo a los esclavos por miedo a que pudiesen perder parte de poder sobre ellos.

Un pianista negro y ciego llamado Ray Charles demostró que hay que ir más allá de las apariencias. Mientras se sobreponia a un inesperado despertar religioso convirtió una canción gospel en un blues y la industria lo llamó soul.

La familia del predicador

La esclavitud ya hacía 50 años que había sido abolida oficialmente en 1915. Willie Walker pagaba entonces con parte del fruto recogido a los dueños de la tierra que trabajaba cuando conoció a Rachel, que le dió de su vientre ese mismo año a Clarence. Clarence sólo recuerda de su padre cómo le enseñó a saludar, justo antes de abandonar a su familia para siempre. Tenía entonces cuatro años y adoptó el apellido Franklin de su padrastro. Sólo 12 años más hicieron falta para que empezase a trabajar como predicador itinerante y el éxito que adquirió le llevó a ser un reconocido pastor de la “New Bethel Baptist Church” en tres grandes ciudades como Memphis, Buffalo y Detroit.

Sus predicaciones grabadas y retransmitidas por la radio le hicieron ganar para sí mismo hasta 4.000 dólares por actuación y el pomposo sobrenombre de la “Voz del Millón de Dólares”. Todo el éxito que tenía C.L. Franklin como predicador, es el que le faltaba en su vida personal. Su primer matrimonio se había roto en menos de dos años por razones desconocidas y su segundo matrimonio con Barbara Siggers, la madre de Aretha Franklin, estuvo marcado por las continuas infidelidades de él. La más conocida de ellas se produjo en 1940 con una chica de 12 años de su congregación en Memphis llamada Mildred Jennings, que le dió al pastor un hijo llamado Carl Ellan.

Barbara Franklin, que era la madre de Aretha, había sido identificada por la mismísima Mahalia Jackson como una de las mejores voces de gospel de todo el país, hasta que abandonó sus actuaciones para llevar el apellido de C.L. Franklin. A él le dio otros cuatro hijos: Aretha Franklin, Emma Franklin, Carolyn Franklin y Cecil Franklin, que desde muy pequeños viajaban para apoyar a su popular padre con la logística o con las voces. Barbara Franklin, incapaz de arreglar la relación con su marido, volvió a casa de su madre en New York donde empezó a trabajar en una tienda de música, mientras estudiaba enfermería a partir de 1948. A partir de entonces Aretha Franklin vería a su madre exclusivamente durante los veranos - eso sí, hasta que murió de un ataque con 34 años.

La educación de Aretha Franklin

Es sorprendente lo dura que ha sido la historia con Barbara Franklin, que fue en su época acusada de abandonar a su familia como tantas otras mujeres que eran sistemáticamente maltratadas bajo los indiferentes ojos de sus vecinos. Su hija Aretha Franklin tuvo cuatro hijos de cuatro hombres diferentes, el primero de ellos lo tuvo con 12 años, aparentemente de uno de sus compañeros de la escuela, y el segundo con 14 años - que es cuando graba su primer disco de gospel. Cuando no estaban de vacaciones con su madre, Aretha Franklin y sus hermanos se dedicaban a atender a los muchos invitados de su padre, que se turnaban para prestarles ayuda. Entre ellos se encontraba Martin Luther King Jr. - con quien su padre cerraba los preparativos de la marcha por la paz en Detroit el 23 de junio de 1963.

También había entre los invitados muchos músicos que dieron a Aretha la inspiración para cantar música popular, como Sam Cooke, James Cleveland o Clara Ward. Clara Ward mantuvo además una relación digamos sentimental con su padre, hasta que él recibió dos disparos durante un robo el domingo 10 de junio de 1979. La decisión de Aretha Franklin de iniciar una carrera en la música R&B, en lugar de continuar en la que ya había empezado en el gospel, no era apoyada por todos los miembros de la iglesia pero había conseguido el apoyo de su padre y todo lo demás le importaba poco. No era una novedad que muchos músicos como Little Richard, Otis Redding o Marvin Gaye habían dejado la música gospel para adoptar una carrera profesional en la música popular.

The Sweet Inspirations, el grupo de acompañamiento que utilizó hace ahora justo 50 años para la grabación de clásicos como “I say a little prayer” o “Chain of fools” también procedía de la industria del gospel como vimos en el artículo de Whitney Houston. Cuando volvió a grabar gospel y publicó “Amazing Grace” en 1972, Aretha Franklin tenía méritos y éxito de sobra para justificar su decisión. Su propio padre, no se sabe muy bien si porque era cierto o porque deseaba que fuese cierto, aseguraba en cualquier caso que en realidad Aretha Franklin nunca había abandonado la iglesia.

Jesús es el gran ausente en el disco de “Amazing Grace”. La cubierta la recoge a ella en estado de gloria, descalzada y con un vestido tradicional africano. Es verdad que el título hace una referencia a un himno clásico cristiano pero un himno claramente vinculado a la tragedia de la esclavitud en Estados Unidos de América. Tenía, en definitiva, todas las claves que necesitaba para convertirse en un éxito de ventas. Aretha Franklin ha recibido cientos de premios y reconocimientos y su nombre figura en el Rock and Roll Hall of Fame -donde fue la primera mujer-, el UK Music Hall of Fame e incluso el religioso GMA Gospel Music Hall of Fame. Su primer gran éxito, sin embargo, se lo debe a Otis Redding.

El respeto invertido de Otis Redding

Otis Redding había nacido en Dawson, Georgia. Su padre alternaba diferentes trabajos en la agricultura o en la base aérea Robins Air Force Base pero durante los fines de semana era también predicador itinerante. Otis Redding guardaba gratos recuerdos de cuando iba con sus padres a Sawyer′s Lake en la ciudad de Macon, para oir canciones de jazz afro-caribeño como "Run, Joe": “Papá y mamá la tocaban para mi una y otra vez” -recordaba él mucho después- “¡Era una auténtica pasada! No he dejado de tocar música desde entonces”. Otis Redding empezó cantando en el coro de la iglesia “Vineville Baptist Church” y con 10 años ya tocaba la guitarra o el piano - esto, claro, hasta que conoció a su vecino Little Richard, cuyo padre también era predicador.

La madre de Otis Redding tuvo que hacer frente al sostenimiento de la familia cuando su padre enfermó y el propio Otis Redding aceptó todo tipo de empleos hasta que tuvo a su primer hijo, cuando su mujer acababa de cunplir los 16 años. Su intención con la canción “Respect” era escribir la súplica de un hombre encargado de traer el dinero a casa, orgulloso de haber cumplido su parte y hambriento del respeto de su mujer. Dicho así no es que estuviese especialmente mal visto en aquella época. Cuando la canción pasa a las manos de Aretha Franklin, sin embargo, es la mujer la que pide respeto y el impacto que tiene sobre la audiencia fue sencillamente sublime. La versión de Aretha Franklin alcanzó automáticamente el número 1 de las listas US Hot R&B Songs y los genéricos US Billboard Hot 100 durante 1967. Los pequeños cambios que Aretha Franklin le hizo a la canción de Otis Redding fueron como dinamita ¡incluso para el propio movimiento de Derechos Civiles en el que luchaba!

La posición de una mujer negra era doblemente difícil en los Estados Unidos de América. Apenas el 38% de las mujeres tenían trabajo en 1960 y los sectores se limitaban a la enfermería, la educación o la secretaría. Cuando alguien le preguntó al decano de una escuela médica si quedaban plazas respondió: “¡Por Dios que sí! Mantenemos a las mujeres alejadas, siempre que podemos”. Pero eso no era todo. La mujer negra estaba discriminada también en el movimiento de lucha por los Derechos Civiles y relegada en el mejor de los casos a tareas operacionales de la lucha. Aretha Franklin, de hecho, lo había hecho toda su vida. Según las palabras del Rev. Jesse Jackson, Aretha Franklin había apoyado mucho al movimiento en silencio durante las campañas - ayudando incluso con dinero cuando Martin Luther King Jr. estaba arruinado.

What you want, baby, I got it
What you need, do you know I got it?
All I′m askin′ is for a little respect when you get home
(Just a little bit) Hey baby
(Just a little bit) When you get home
(Just a little bit) Mister
(Just a little bit)

Lo que tu quieres, cariño, yo ya lo tengo
Lo que necesitas, ¿no sabes que ya lo tengo?
Todo lo que te estoy pidiendo es un poco de respeto cuando llegas a casa
(Sólo un poco) Ey cariño
(Sólo un poco) Cuando llegas a casa
(Sólo un poco) Caballero
(Sólo un poco)

Historias del gospel para no dormir

No todos los músicos dejaban la iglesia y de hecho algunos han sido cantantes y predicadores al mismo tiempo como Little Richard, Solomon Burke o por supuesto Al Green - el autor de muchos éxitos románticos como "Here I Am (Come and Take Me)", "Let′s Stay Together" o "Let′s Get Married". Aretha Franklin despidió a Al Green de una de sus giras según cuenta él mismo, por insistir en bajar del escenario a saludar a las chicas mientras actuaba. Una de aquellas muchas chicas se hizo especialmente conocida. Mary Woodson White, una mujer casada que había convertido en su amante, volvió a pedirle que se casará con ella la noche del 18 de octubre de 1974. Al Green se volvió a negar y tranquilo decidió darse un baño mientras ella terminaba la cena. Mary, entonces, mientras él estaba todavía en la bañera, le derramó por encima el contenido de la sartén hirviendo, cambió la sartén por su Revolver .38 Special y finalmente se quitó con ella la vida.

"La música de la iglesia fue la que dio pie a todos nuestros grandes artístas" -asegura la cantante Mable John. "Independientemente de que a lo que se dediquen sea al jazz o lo que sea que canten. Si nos remontamos a sus orígenes descubrimos que el que no tiene un tio predicador, tiene un padre pastor o una madre misionera". Sam Cook, por su lado, era hijo del Rev. Charles Cook y uno de los principales integrantes del reconocido grupo de gospel The Soul Stirrers. Sam Cooke era además uno de los habituales invitados en la casa del padre de Aretha Franklin, hasta que fue abatido por la recepcionista del motel de Los Angeles, California, en el que se alojaba la noche del 11 de diciembre de 1964. El músico trataba entonces de abalanzarse sobre ella, gritando desnudo y asegurando que ella estaba ayudando a su amante a esconderse. Bertha Franklin, que había disparado, fue liberada de toda culpa tras el veredicto de homicidio justificable, que es un pocas palabras un homicidio hecho para evitar un homicidio más grave.

Según el testimonio de Etta James el cadáver de Sam Cooke estaba destrozado. Etta James también, por supuesto, había aprendido a cantar en el coro, en este caso en el coro Echoes of Eden de la iglesia St. Paul Baptist Church de Los Angeles - donde sufrió abusos físicos de su director James Earle Hines. Mientras su madre estaba fuera por las noches, su padrastro Sarge hacía partidas de Pocker en casa y borracho, a menudo la hacía levantar para que cantase delante de sus amigos - forzándola con golpes si era necesario. Lo más triste en mi opinión es que en aquel entonces, lo que más le preocupaba a ella cuando la levantaban, era que se había orinado en la cama y que la estaban viendo así en público. Jackie Wilson, Bobby Womack o Sly Stone, la lista de nombres en la crónica negra del gospel se extiende hasta el cansancio, trayendo inevitablemente a la memoria esas palabras de esa canción bíblica: "¡no hay justo ni aun uno!"

Nina Simone y los hombres pecadores que se ocultan

Nina Simone conocía la canción “Sinner Man” desde que siendo una niña su madre la hacía sonar durante el llamamiento final de sus reuniones evangelísticas. Mary Kate Waymon era predicadora y cerraba sus reuniones con esta misma canción noche tras noche. La música formaba parte de lo cotidiano en su familia. Cuando tenía 12 años Nina Simone ya había dado su primer recital de música clásica en North Carolina. Sus padres estaban entonces sentados en primera fila esperando oírla cuando les obligaron a cederle el sitio a unos espectadores blancos. La pequeña Nina Simone entonces aseguró que no empezaría el recital hasta que le devolvieran los asientos a sus padres. ¡Así era ella!

Había estado soñando muchos años con dedicarse a la interpretación de pianistas clásicos como Johann Sebastian Bach antes de llegar a Nueva York en 1950. No era una tarea fácil para una mujer, negra y pobre, así que mientras conseguía poder dar clases Nina Simone tuvo que buscarse trabajos interpretando canciones de música popular en los locales de Greenwich Village - un barrio que entonces hervía de actividad contracultural. No quería que su madre descubriera dónde había acabado así que lo hizo bajo seudónimo. Entre otras muchas cosas los hippies habían puesto de moda entonces aquella misma vieja canción religiosa llamada “Sinner Man”.

Nina Simone escuchaba la radio cuando dieron la noticia del atentado contra la iglesia en Birmingham, Alabama, donde la vida de cuatro niñas negras fue arrebatada para siempre. “Todas las verdades que me había negado a aceptar durante tanto tiempo se alzaron para abofetearme… en el lenguaje de la iglesia, ¡la verdad vino a mi y yo me entregué a ella!”. Su marido la encontró una hora después en el garage tratando de montar una arma de fuego y cuando le dijo que ella no sabía nada de matar sino de hacer canciones, se sentó a escribir “Mississippi Goddam”.

Nina Simone tuvo serios problemas para relacionarse hasta que murió en el sur de Francia en 2003 y por alguna razón parecía encontrar cierto consuelo al interpretar esta canción precisamente para cerrar sus actuaciones noche tras noche.

“Oh sinnerman, where you gonna run to?
Sinnerman, where you gonna run to?
Where you gonna run to?
All along dem day”

“Lord Don′t you know I need you
Lord Don′t you know that I need you
Don′t you know that I need you
Power, Lord!”

“Oh hombre pecador, ¿dónde te vas a esconder?
Hombre pecador, ¿dónde te vas a esconder?
¿Dónde te vas a esconder?
Durante todo el día”

“Señor ¿no sabes ya que te necesito?
Señor ¿no sabes ya que te necesito?
¿No sabes ya que te necesito?
¡Poder, Señor!”

La cuenta que ya ha sido pagada

Franklin James Fisher del grupo de baile-gospel-experimental Algiers, que ha firmado uno de los mejores discos del 2017 según MondoSonoro, bromea a veces con sus amigos asegurando que si hay tantos blancos ateos es porque en sus iglesias no hay buena música. ¡Quizás tenga razón! Aretha Franklin, sin embargo, grabó "Songs Of Faith" con 14 años, cuando su discurso se diferenciaba muy poco del de su padre. Grabó "Amazing Grace" con 30 años, cuando su discurso estaba tan lleno de su tiempo que apenas encontraba la oportunidad de hablar de nada más. Finalmente grabó "One Lord, One Faith, One Baptism" con 45 años, cuando su discurso estaba tan lleno de los principios básicos del evangelio que apenas se le podía oír a ella. Cuando dejó este mundo, con 76 años, no tenía ya demasiado más que añadir.

Haber pasado por todas las edades de la mujer debe tener pocas ventajas, pero ¡hay una que puede mantenerse en pie! Los que se reunieron el 17 de agosto de 2018 en la iglesia "New Bethel Baptist Church" hablaban de una Aretha Franklin especialmente discreta, tranquila y confiada - como la actitud de aquel que ha conocido y hablado suficientemente. Quizás había entendido que no son nuestras muchas palabras y obras las que nos acercan más a la verdad y que era el momento de confiar más en ese Dios humanado, Cristo. La persona que habiendo también sufrido, habiendo ya muerto y resucitado, tenía el poder y la determinación de protegerla sin importar ninguno de sus muchos aciertos o errores. Como ella misma cantaba...

“Jesus hears every prayer
He understands all about us
He watches over his children
He understands all about us
on the streets, in our homes, on the job
Ohhh. Oh Father
He watches over his children”

“Jesús escucha todas las oraciones
Él entiende todo lo que somos
Él cuida de sus hijos
Él entiende todo lo que somos
En las calles, en los hogares, en los trabajos
Ohhh. Oh Padre
Él cuida de sus hijos”
Pablo Fernández
Escrito por Pablo Fernández:

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Comentario de Anonimo

"No sé si murió en la fe o no, pero sí sé "que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios."" (2018-08-23 19:42:35)



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Comentario de Anonimo

"Gracias por este interesante artículo." (2018-08-23 10:17:23)



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